
El día de ayer la Comisión de Constitución presidida por el Congresista de Unidad Nacional, Raúl Castro Stagnaro, decidió no ha lugar a la discusión ante el pleno el denominado voto libre o voto facultativo.
De entrada debo decir que aplaudo la decisión de la Comisión. Sin embargo, y por respeto a quienes estan en contra, paso a enumerar algunos de sus principales argumentos:
Quienes defienden el voto libre señalan:
a) que éste hará más factible un voto razonado, y por ende menos teñido de populismo y demagogia.
b) que quienes no tienen cultura civica ni conocimiento de lo que ocurre a diario no pueden abstenerse de participar, y terminan apoyando al candidato más pintoresco o carismático.
c) que al ser los analfabetos y los más pobres quienes justamente se ven obligados a ir a votar sus decisiones terminan perjudicandolos, puesto que no están en condiciones de defender correctamente sus intereses.
d) si se es liberal apoyar el voto obligatorio es caer en contradicción. Desde Locke pasando por Mill hasta llegar a Nozick la tesis de la libertad de elección política es un imperativo. El estado no puede conminarnos a que hagamos lo que desea.
Ahora bien, paso a exponer los argumentos que en mi opinión avalan la tesis del voto obligatorio (por ahora).
a) El voto facultativo crearía incentivos a favor del ausentismo electoral. En un país sin cultura civica y sin derechos de participación robustos dejar en manos de una minoría la toma de decisiones políticas no sólo aseguraría la defensa de los intereses de esa minoría sino que además dejaría fuera a esos otros que no son parte del juego político.
b) No es cierto que el voto obligatorio alienta la demagogia y el populismo. Pensar así es sostener que la democracia es un juego de suma cero, donde la actividad política (y por ende la de toma de decisiones) se agota en el momento de la elección. Si eso fuera cierto no elegiriamos a un presidente sino a un santo.
c) La demagogia es un fenómeno propio de nuestra falta de canales participativos. Al no existir manera de tomar decisiones por nosotros mismos acudimos a quien represente al leviathan perfecto.
d) Por último la democracia tiene un costo. Creer en la libertad no quiere decir creer unicamente en los derechos. En el estado Constitucional los ciudadanos somos susceptibles también de deberes. Si la democracia es un valor que hace posible el logro de nuestros derechos, no es razonable acaso que aportemos a ésta con nuestra participación.
De entrada debo decir que aplaudo la decisión de la Comisión. Sin embargo, y por respeto a quienes estan en contra, paso a enumerar algunos de sus principales argumentos:
Quienes defienden el voto libre señalan:
a) que éste hará más factible un voto razonado, y por ende menos teñido de populismo y demagogia.
b) que quienes no tienen cultura civica ni conocimiento de lo que ocurre a diario no pueden abstenerse de participar, y terminan apoyando al candidato más pintoresco o carismático.
c) que al ser los analfabetos y los más pobres quienes justamente se ven obligados a ir a votar sus decisiones terminan perjudicandolos, puesto que no están en condiciones de defender correctamente sus intereses.
d) si se es liberal apoyar el voto obligatorio es caer en contradicción. Desde Locke pasando por Mill hasta llegar a Nozick la tesis de la libertad de elección política es un imperativo. El estado no puede conminarnos a que hagamos lo que desea.
Ahora bien, paso a exponer los argumentos que en mi opinión avalan la tesis del voto obligatorio (por ahora).
a) El voto facultativo crearía incentivos a favor del ausentismo electoral. En un país sin cultura civica y sin derechos de participación robustos dejar en manos de una minoría la toma de decisiones políticas no sólo aseguraría la defensa de los intereses de esa minoría sino que además dejaría fuera a esos otros que no son parte del juego político.
b) No es cierto que el voto obligatorio alienta la demagogia y el populismo. Pensar así es sostener que la democracia es un juego de suma cero, donde la actividad política (y por ende la de toma de decisiones) se agota en el momento de la elección. Si eso fuera cierto no elegiriamos a un presidente sino a un santo.
c) La demagogia es un fenómeno propio de nuestra falta de canales participativos. Al no existir manera de tomar decisiones por nosotros mismos acudimos a quien represente al leviathan perfecto.
d) Por último la democracia tiene un costo. Creer en la libertad no quiere decir creer unicamente en los derechos. En el estado Constitucional los ciudadanos somos susceptibles también de deberes. Si la democracia es un valor que hace posible el logro de nuestros derechos, no es razonable acaso que aportemos a ésta con nuestra participación.




2 deja un comentario:
posteen algo, peee
buen blog http://www.derechopedia.com
Publicar un comentario en la entrada